Es probablemente la ranchera más famosa de todos los tiempos y aunque no mencione México en ninguna de sus estrofas la canción nos remite a ese país desde el segundo 1 del tema. Además voy a explicarles por qué, aunque no se mencione México en su letra, esta canción es símbolo del orgullo y la hombría que destila la gente de aquella nación.
Érase una vez una nación llamada México que se sentía pequeñita al lado de una todopoderosa y rica Estados Unidos, auténtica superpotencia mundial en todo, incluido en los deportes, muchos de los cuales han dominado durante décadas y décadas, y no sólo los que han inventado ellos como el baloncesto sino que también otros más “viejos” como el boxeo.
Pues bien, hubo una vez un hombre llamado Julio César Chavez, de profesión boxeador y de nacionalidad mejicana, que decidió acabar con el reinado de los boxeadores americanos durante una década. Aquel boxeador se convirtió en el auténtico símbolo del orgullo mejicano, era el mejor, así que esta canción le venía como anillo al dedo. De ahí que cuando Chavez encaminaba sus pasos hasta el ring, pelease en el estadio Azteca delante de 100.000 mejicanos, o en cualquier casino de Las Vegas, delante de estrellas de cine, mafiosos y músicos de renombre internacional, la canción que se escuchaba en aquellos recintos era este “El Rey”, escrita por Juan Alfredo Jiménez, pero de la que se apoderó con esta versión años después el gran Vicente Fernández, auténtica institución de la músuca mejicana.
Y no se crean que era todo márketing auqello. Julio sentía que no peleaba él solamente sino que representaba a todos los mejicanos. No sé si en estos tiempos de correción absoluta queda algún amante del boxeo aún por aquí pero les aseguro que ver las imágenes del combate entre Julio César Chavez y el norteamericano Meldrick Taylor escuchando al entrenador español de Chavez gritándole a un Julio que tenía el combate perdido “Tú eres más macho que él!”, “Por tus hijos Julio!” “Por México!” son escalofriantes. Es uno de los combates más famosos de la historia, Chavez ganó por K.O. a tres segundos del final del mismo. Increíble, ¿no?. No tanto, no olviden que no peleaba él solo, todo México golpeaba con él. Era SU Julio, era SU Rey.
Yo sé bien
que estoy afuera
pero el día
que yo
me muera
sé que tendrás
que llorar
(llorar y llorar
llorar y llorar)
Dirás que no
me quisiste
pero vas a estar
muy triste
y así te me vas
a quedar.
Con dinero
y sin dinero
yo hago siempre
lo que quiero
y mi palabra
es la ley
No tengo
trono ni reina
ni nadie
que
me comprenda
pero sigo siendo
el rey.
Una piedra
en el camino
me enseñó
que mi destino
era rodar y rodar
(rodar y rodar
rodar y rodar)
También me dijo
un arriero
que no hay
que llegar
primero
pero hay
que saber llegar.
Con dinero
y sin dinero
yo hago siempre
lo que quiero
y mi palabra
es la ley
No tengo
trono ni reina
ni nadie
que
me comprenda
pero sigo siendo
el rey.
Este artículo pertenece a las siguientes categorías:
70's -
Ranchera -
Vicente Fernández
Dinos que te ha parecido esta canción:
muchas gracias por comentar!
Si te gustó este post, considera dejar tu comentario o suscríbete al feed y consige los ultimos articulos en tu email.
Enviar nuevo comentario
Es probablemente la ranchera más famosa de todos los tiempos y aunque no mencione México en ninguna de sus estrofas la canción nos remite a ese país desde el segundo 1 del tema. Además voy a explicarles por qué, aunque no se mencione México en su letra, esta canción es símbolo del orgullo y la hombría que destila la gente de aquella nación.
Érase una vez una nación llamada México que se sentía pequeñita al lado de una todopoderosa y rica Estados Unidos, auténtica superpotencia mundial en todo, incluido en los deportes, muchos de los cuales han dominado durante décadas y décadas, y no sólo los que han inventado ellos como el baloncesto sino que también otros más “viejos” como el boxeo.
Pues bien, hubo una vez un hombre llamado Julio César Chavez, de profesión boxeador y de nacionalidad mejicana, que decidió acabar con el reinado de los boxeadores americanos durante una década. Aquel boxeador se convirtió en el auténtico símbolo del orgullo mejicano, era el mejor, así que esta canción le venía como anillo al dedo. De ahí que cuando Chavez encaminaba sus pasos hasta el ring, pelease en el estadio Azteca delante de 100.000 mejicanos, o en cualquier casino de Las Vegas, delante de estrellas de cine, mafiosos y músicos de renombre internacional, la canción que se escuchaba en aquellos recintos era este “El Rey”, escrita por Juan Alfredo Jiménez, pero de la que se apoderó con esta versión años después el gran Vicente Fernández, auténtica institución de la músuca mejicana.
Y no se crean que era todo márketing auqello. Julio sentía que no peleaba él solamente sino que representaba a todos los mejicanos. No sé si en estos tiempos de correción absoluta queda algún amante del boxeo aún por aquí pero les aseguro que ver las imágenes del combate entre Julio César Chavez y el norteamericano Meldrick Taylor escuchando al entrenador español de Chavez gritándole a un Julio que tenía el combate perdido “Tú eres más macho que él!”, “Por tus hijos Julio!” “Por México!” son escalofriantes. Es uno de los combates más famosos de la historia, Chavez ganó por K.O. a tres segundos del final del mismo. Increíble, ¿no?. No tanto, no olviden que no peleaba él solo, todo México golpeaba con él. Era SU Julio, era SU Rey.