El disco Flamingos, en el que se encuentra esta canción supone un pequeño giro en la carrera de Bunbury después del LP Pequeño, donde ejercía de crooner mediterráneo, hacia un estilo más rockero y con influencias americanas.
En esta canción Bunbury narra una anécdota ocurrida en Ciudad Juárez, frontera entre México y Estados Unidos, cuando durante el transcurso de la gira la banda es detenida en la calle por la policía mexicana por encontrarse bebiendo cerveza en la calle, estando prohibido el consumo de bebidas alcohólicas en las calles. Pero este altercado quedó en nada a cambio de una “mordida” (soborno para evitar multas o detenciones), recordando que en algunos casos la integridad de la justicia mexicana deja mucho que desear, especialmente en Ciudad Juárez, donde frecuentemente aparecen mujeres asesinadas en extrañas circustancias.
Con “Ciudad de bajas pasiones” Bunbury hace un guiño a un genero musical muy típico de México: el narcocorrido (estilo donde se ensalzan figuras relacionadas con el narcotráfico y sus hazañas y que ha sido vetado en las televisiones y radios comerciales, llegando incluso a imponerse sanciones por ello) citando a tres importantes bandas musicales Tigres del Norte, Tucanes de Tijuana y El Grupo Exterminador.
Y como no podía ser de otra forma tratándose de México, en el estribillo otra cita a la bebida típica mexicana: el tequila acompañado por sal y limón.
Saliendo de Ciudad Juárez aún nos duraba la noche más larga.
Quizás no fueran bastantes canciones de madrugada.
Todos los narcocorridos de Tigres, Tucanes y el Grupo Exterminador,
que sigue y que no se rinde ante las amenazas de Fox.
Y todavía cantando la de “Narices de a palmo”
llegamos al aeropuerto tarareando.
De vuelta de la ciudad de las bajas pasiones,
que sirvan tequila, limones y un puñado de sal
Dejemos que los corazones sean los que nos lleven,
si hace falta mordida, no se hable más
La sargento de aduanas que dice que éste no pasa de aquí ¡No señor!
Que muestre a toda la banda su identificación.
Cargados de marihuana, cantando el chino ilegal,
entraron al avión en un descuido de seguridad.
De vuelta de la ciudad de las bajas pasiones,
que sirvan tequila, limones y un puñado de sal.
Dejemos que los corazones sean los que nos lleven,
si hace falta mordida, no se hable más.
Este artículo pertenece a las siguientes categorías:
Bunbury -
Ciudad Juarez -
Rock -
SS.XXI
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El disco Flamingos, en el que se encuentra esta canción supone un pequeño giro en la carrera de Bunbury después del LP Pequeño, donde ejercía de crooner mediterráneo, hacia un estilo más rockero y con influencias americanas.
En esta canción Bunbury narra una anécdota ocurrida en Ciudad Juárez, frontera entre México y Estados Unidos, cuando durante el transcurso de la gira la banda es detenida en la calle por la policía mexicana por encontrarse bebiendo cerveza en la calle, estando prohibido el consumo de bebidas alcohólicas en las calles. Pero este altercado quedó en nada a cambio de una “mordida” (soborno para evitar multas o detenciones), recordando que en algunos casos la integridad de la justicia mexicana deja mucho que desear, especialmente en Ciudad Juárez, donde frecuentemente aparecen mujeres asesinadas en extrañas circustancias.
Con “Ciudad de bajas pasiones” Bunbury hace un guiño a un genero musical muy típico de México: el narcocorrido (estilo donde se ensalzan figuras relacionadas con el narcotráfico y sus hazañas y que ha sido vetado en las televisiones y radios comerciales, llegando incluso a imponerse sanciones por ello) citando a tres importantes bandas musicales Tigres del Norte, Tucanes de Tijuana y El Grupo Exterminador.
Y como no podía ser de otra forma tratándose de México, en el estribillo otra cita a la bebida típica mexicana: el tequila acompañado por sal y limón.